domingo, 15 de abril de 2012



La luna, de tu noche abierta a mi,  
ya que solo la puedo ver si me ama...
fue roja luz que me separa de ti, 
sangre hierve, se apodera. El alma

se regala lo que siempre sentí.
Rosa, y de espuma blanca que llama,
así, mi vestimenta es hoy así,
es de hoy que en el mar osa la calma.

Tu amor enloquece... ya veas ojos 
bien despiertos, o muy dormidos, 
que voy  a darte trigo y verdura

para poder comer mi levadura... 
Esto no es más que mi poca locura
por todo un campo de labios puros.


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